La adicción es un síntoma de algo mucho mas profundo, y empezar por asumirlo es algo bueno pero a veces las personas se quedan atrapadas no solo en el habito, sino en la etiqueta de «ser un adicto».
Ser etiquetado o auto etiquetarse crea una falsa sensación de que no puede cambiar, simplifica la complejidad humana, lo que dificulta el crecimiento personal, reduce la identidad de una persona a su consumo generando barreras para el tratamiento por el estigma o el auto estigma y se perpetua la creencia de que el problema es permanente.
También debemos recordar que las palabras importan por eso es mejor referirse como «persona con trastorno por uso de sustancias», ya que primero invocamos a la persona y luego nos referimos a su condición, y si no estamos seguros es mejor preguntar como quiere que nos refiramos a ella. Usando un correcto uso del lenguaje podemos evitar estereotipos negativos que puedan hacer que otros sientan miedo, lastima o enojo y además de que incentivamos a las personas que sufren el problema que busquen tratamiento.
En resumen podemos decir que el problema no es la palabra en sí, sino cuando deja de ser una descripción de una condición tratable y pasa a convertirse en una definición total de la persona.