Se hacen las 7pm, debo ir a trabajar, estoy cansado, necesito una linea.
No he comido en 2 dias, no importa me queda plata aun y 2 gramos.
Ya en el trabajo. Cuido un colegio de noche, siento ganas de vomitar me veo mal, mi compañero piensa que estoy enfermo. — me veo al espejo — «esta es la ultima vez» — me digo, aunque no me lo creo.
Me esta dando hambre enrolo un papel lo meto en la bolsa y mi nariz, aspiro todo lo que puedo. Me queda solo 1 gramo y son recien las 11 pm.
Me preocupo de leer, no hay mas que hacer y además me gusta mucho. Mi compañero solo duerme, es muy flojo yo hago todo acá. son las 12am.
Ya no me queda falopa, no importa puedo aguantar.
12:30, no dejo de pensar en eso. Esta bien ire a comprar solo 1 gramo mas, para aguantar la noche, ya que no he dormido y no puedo descuidar la seguridad del colegio.
Llego a la casa del negro, ahí venden, golpeo la puerta y me abre una mujer en ropa interior, es un prostíbulo, pero esta vez no la busco a ella solo busco al negro. Me atiende le compro 2 gramos y le pido fiado 2 mas para tener para mañana. son rocas las muelo y saco mis llaves del trabajo porque son grandes, las meto a una bolsa y saco lo que mas puedo con la punta y aspiro. Lo hago 2 veces.
Me devuelvo al trabajo mientras siento como me hace efecto, estaba muy buena, mi corazon esta a 100 por hora, mi nariz y boca adormecidas y mi mente concentradicima. Me preocupo por que llevo muchas en el bolsillo, las escondo en mi calcetin, Ya son las 2 am.
Nose como se me paso el tiempo tan rapido.
Voy llegando al trabajo doblo la esquina y me encuentro a la policia. Voy pasando y me detienen — Mierda — pienso.
— Hola Tony, ¿que haces por aca?
— Solo tomando aire, oficial.
— ¿En la casa del negro?
— Bueno fui a ver a una de las mujeres del negro, usted sabe que me hacen descuento.
— Ven, que traes en los bolsillos.
–Nada oficial, estoy limpio hace tiempo.
— Veamos. parece que si, sigue asi Tony.
— Cuidese oficial.
Llego a mi trabajo, y me hago una linea grande.
Son las 4am voy a leer un poco pero antes me preparo lo que me queda de la segunda bolsa. Siento el sudo frio, me tiemblan las manos, mi corazon a mil por hora.
Son las 5 am mi compañero despierta y yo voy al baño enrolo un papel lo meto a la tercera bolsa y a mi nariz y aspiro todo lo que puedo y antes de que llege la gente a las 6:30 voy a dar la ultima ronda por el colegio, porque yo soy el que cuido esto.
La dependencia no siempre destruye de golpe. A veces se instala en la rutina, en el turno de noche, en el “solo uno más”. Y cuando te das cuenta, ya no estás decidiendo tú. Está decidiendo la necesidad.