Una taza de cafe al despertar, antes del ejercicio diario, una taza de cafe despues para reponer energias, una taza de cafe en el desayuno y una al llegar al trabajo.
Cafe un vicio del que soy culpable, lo amo, se que hablo mucho de el control de impulsos en mi blog, de que la dependencia empieza sin aviso en la rutina diaria hasta que se vuelve problematico. Y lo acepto, amo el cafe, en ese aroma del cafe recien hecho hay motivos suficientes para que mi boca se haga agua, para que mis pupilas se dilaten para que pierda el control y me llene una taza de cafe sin azucar, como debe ser.
Solo quiero sentir el delicioso sabor del cafe lentamente, saboreando su textura y su aroma.
Solo quiero un cafe amargo