Ollas sin lavar y platos con restos de comida, ropa por todos lados y la cama sin hacer. Era un desastre. Mi casa era un reflejo de mi. Yo adicto, no hacía más que consumir y pagar el arriendo de mi casa. No compraba comida porque no me daba hambre. Ahora vivo con mi mamáSigue leyendo «Cómo decora la casa un adicto»