No me hará daño

Después de pasar por un proceso de rehabilitación largo por cocaína, Tony creía que estaba a salvo, y para celebrarlo siempre en su caminata en la playa sacaba un tabaco.

Le encantaba sentir las olas y la brisa marina mezclándose con el humo del tabaco.

Luego se dio cuenta que fumar después de cada comida un tabaco era «rico» ya que le ayudaba a bajar la comida.

— gratificante — decía él después de cada tabaco.

Sin darse cuenta fumaba 4 cigarrillos al día.

— ¿Pero que es un poco de tabaco? no me hará daño — pensaba él

Cómo cada fin de semana, lo invitaron a jugar fútbol, era conocido por hacer muchos goles.

A los 15 minutos ya no podía más, a los 25 minutos se rindió, era demasiada la fatiga.

Se sentó en la banca a descansar.

Con el pecho apretado y la respiración pesada . Saco un cigarro… pero esta vez no lo encendió, solo lo miró

Publicado por Ramón Morales

Noches largas. Mentes rotas. http://illicit.science.blog

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar