Empezaba la noche y yo leía un poco, ya era tarde. Empece a pensar lo que hacía a esa misma hora antes de la rehabilitación. Comencé a tiritar y pensar en lo que hacía y como me sentía con la coca, no lo podía sacar de mi cabeza. Intenté ejercitar pero al mismo tiempo pensaba quien me podía fiar una.
— sería solo esta vez.
— ahora lo puedo controlar.
Pensaba mientras trataba de hacer lagartijas.
Así que tome la decisión y hablé con mi hermano. Hablamos largo rato y me tranquilizó.
Era un craving y lo pude controlar gracias a mi hermano.
Él es mi persona de más confianza y le agradezco mucho todo el apoyo que me a dado durante todos estos años.
Aunque no ah sido fácil, él me a tenido mucha paciencia y comprensión.
Yo como un maldito le he vendido muchas cosas, que le eran de mucho valor sentimental. No me importaba antes, pero como decian mis terapeutas «tengo muchas facturas que pagar todavía» y con mi hermano es quien más me importa pagar. No le volveré a fallar así de nuevo.
Llevo en mi un sentimiento fiel y donde quiera que nos lleve la vida estaré para él.