Fui a comprar cocaína. Un trámite rápido, pensé. Diez minutos, media hora como mucho. La droga todavía no llegaba, así que me invitaron una cerveza. Después otra. Después un par de líneas para que la espera no se sintiera tan larga. La cocaína tiene una habilidad impresionante: logra convencerte de que esperar es una actividadSigue leyendo «5 lucas»