Alex el hetero

A las once de la noche Alex ya llevaba varias cervezas encima. Esa noche también había conseguido cocaína y sentía que nada podía salir mal.

Un amigo le habló de una discoteca alternativa llamada Arcángel. Fue por curiosidad. La música era distinta, la gente también. Nadie parecía preocupado por aparentar.

Ahí la conoció.

Era hermosa. Bailaron durante horas. Rieron, bebieron y siguieron consumiendo cocaína. La atracción era evidente.

Cuando llegaron al departamento de Alex, ella lo miró en silencio.

—Antes de que pase algo, quiero que sepas que soy una mujer trans.

Alex sintió un golpe en el pecho. Durante unos segundos no dijo nada.

Podía irse. Podía pedirle que se fuera.

En cambio, la volvió a besar.A la mañana siguiente, mientras preparaba café, evitó mirarse demasiado al espejo.

Todo el día tuvo la misma imagen dándole vueltas en la cabeza.

–Fue la cocaína.

–Fue el alcohol.

–Yo soy heterosexual.

Repitió esa frase tantas veces que terminó sonando vacía.

Dos días después la llamó.

No buscaba sexo.

Buscaba una respuesta.Se encontraron en el mall. Conversaron durante horas. Ella era inteligente, divertida y tenía una tranquilidad que él envidiaba.

Volvieron a su departamento.

Esta vez no había alcohol.

No había cocaína.

Solo estaban ellos.

Cuando ella se fue, Alex entendió que el problema nunca había sido el deseo.

Era el miedo a lo que ese deseo pudiera significar.

Pasó semanas intentando ponerse una etiqueta.Hasta que una tarde dejó de hacerlo.

Seguía sintiéndose heterosexual.

Seguía sin sentirse atraído por los hombres.

Simplemente se había enamorado de una mujer.

Publicado por Ramón Morales

Noches largas. Mentes rotas. http://illicit.science.blog

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar