Identidad del adicto

La adicción es un síntoma de algo mucho mas profundo, y empezar por asumirlo es algo bueno pero a veces las personas se quedan atrapadas no solo en el habito, sino en la etiqueta de «ser un adicto».

Ser etiquetado o auto etiquetarse crea una falsa sensación de que no puede cambiar, simplifica la complejidad humana, lo que dificulta el crecimiento personal, reduce la identidad de una persona a su consumo generando barreras para el tratamiento por el estigma o el auto estigma y se perpetua la creencia de que el problema es permanente.

También debemos recordar que las palabras importan por eso es mejor referirse como «persona con trastorno por uso de sustancias», ya que primero invocamos a la persona y luego nos referimos a su condición, y si no estamos seguros es mejor preguntar como quiere que nos refiramos a ella. Usando un correcto uso del lenguaje podemos evitar estereotipos negativos que puedan hacer que otros sientan miedo, lastima o enojo y además de que incentivamos a las personas que sufren el problema que busquen tratamiento.

En resumen podemos decir que el problema no es la palabra en sí, sino cuando deja de ser una descripción de una condición tratable y pasa a convertirse en una definición total de la persona.

¿Qué tan efectivo resulta declararse como adicto y afirmarse como indefenso ante su adicción?

Verlo desde solo ese punto de vista le quita responsabilidad al que la padece. Es verdad que la persona que sufre una adicción necesita ayuda, pero si asume un papel pasivo sobre el tema nunca lograra recuperarse, ya que es cuando empieza a incorporar las herramientas de autocuidado en su persona que empieza el verdadero proceso de recuperación.

No se concibe la adicción como una debilidad que se padece, sino como una acción que intenta restaurar un sentimiento de poder en la persona y que lo hace de forma eficaz y también destructiva.

Puede ir a terapia, tomar pastillas, ver doctores o internarse pero recaerá, y es algo que se contempla en terapia es verdad, y aunque no es un permiso para hacerlo, se espera.

Por eso es tan importante la responsabilidad personal, el autocuidado y mantener un rol activo.

Fuerza de voluntad

«Eso es falta de voluntad» — Seria simplificar mucho el problema y culpar a quien no logra controlarse.

La fuerza de voluntad ayuda y es vital, pero no es decisiva, es un paso hacia adelante, pero no un sendero a seguir.

La motivación mueve la voluntad, pero la disciplina mantiene el enfoque donde tiene que estar

Tony

En las playas de Coquimbo, donde las olas rompen con fuerza y la brisa marina llena los pulmones, vivía un hombre solitario llamado Tony. Durante mucho tiempo, Tony se había sentido perdido y desconectado del mundo que lo rodeaba. Sus días eran sombríos y su corazón anhelaba la compañía y el amor que parecían esquivarlo constantemente.

En medio de su soledad, Tony encontró refugio en la cocaína. La droga le brindaba una falsa sensación de confianza y euforia, un escape momentáneo de la realidad que lo envolvía. Al principio, parecía que la cocaína le ofrecía una forma de escapar de su aislamiento, y Tony comenzó a frecuentar círculos en los que parecía encajar. Hizo amigos y experimentó una breve ilusión de pertenencia.

Pero, como suele suceder con las adicciones, el camino que Tony había elegido pronto se volvió oscuro y peligroso. Sus «amigos» resultaron ser personas que solo buscaban su compañía por el acceso a la droga que les proporcionaba. El consumo de cocaína comenzó a controlar su vida y sus supuestos amigos se desvanecieron tan rápidamente como habían aparecido.

Un día, después de una noche particularmente caótica y destructiva, Tony se encontró en el hospital, luchando por su vida debido a una intoxicación grave. Mientras yacía en la cama de hospital, su cuerpo debilitado y su espíritu quebrantado, una chispa de claridad y determinación surgió dentro de él.

Fue en ese momento, rodeado de tubos y monitores, que Tony decidió que su historia no podía terminar así. Se dio cuenta de que la cocaína había consumido cada aspecto de su vida y que, si quería cambiar, debía dar un giro radical.

Después de ser dado de alta, Tony regresó a su hogar en Coquimbo con una determinación renovada. Se aisló de las influencias negativas y se sumergió en su propio proceso de recuperación. Durante los días difíciles, encontró consuelo en la tranquilidad del océano, paseando por la playa y dejando que el sonido de las olas le recordara que aún había belleza y esperanza en el mundo.

Un día, en medio de su proceso de cambio, Tony decidió escribir una carta dedicada a sí mismo. Quería recordarse a sí mismo su valentía y su capacidad para superar cualquier obstáculo que se presentara en su camino. En la carta, se prometió a sí mismo dejar atrás su antigua vida, buscar ayuda profesional y rodearse de personas que lo apoyaran en su camino hacia la recuperación.

Tony,

Es una batalla constante entre la necesidad y la razón, donde la razón siempre parece perder.

Cuando te conviertes en esclavo de la adicción, te conviertes en un ser distinto. Pierdes tu autenticidad, tus valores y tu capacidad de controlar tu propia existencia. Te conviertes en un títere.

La adicción te engaña, te promete placer, alivio o escape. Pero todo eso es una mentira. Te roba tus relaciones, tu salud, tus sueños…

Quiero liberarme, pero al mismo tiempo, siento un fuerte tirón que me controla.

Cada día es una batalla interna entre la razón y la compulsión. Sé que la adicción me está destruyendo, pero hay una parte de mí que sigue buscando esa satisfacción momentánea, aunque sea breve.

Siento la soledad, la culpa y la vergüenza que me acompañan. Me he alejado de las personas que amo y he perdido la confianza de aquellos que me rodean. Es difícil enfrentar el hecho de que he lastimado a las personas que más me importan.

A veces me siento impotente, como si la adicción tuviera un control absoluto sobre mí. Me pregunto si alguna vez podré liberarme.

Deseo la normalidad, la estabilidad y la paz que solía tener antes de que la adicción se apoderara de mí. A veces me pregunto cómo sería mi vida sin está constante lucha.

Pero a pesar de todo, hay esperanza dentro de mí. Una pequeña voz que me dice que puedo recuperarme, que puedo encontrar la fuerza para superar esta adicción y reconstruir mi vida.

La recuperación es un camino difícil y lleno de obstáculos, pero sé que merezco una vida mejor. Merezco ser feliz, tener relaciones saludables y alcanzar mis metas y sueños.

Reconozco que soy más que mi adicción. Tengo potencial, talento y la capacidad de cambiar mi vida. No puedo permitir que esto defina quién soy.

Pido ayuda. Me doy cuenta de que no puedo hacer esto solo. Necesito el apoyo de profesionales, de seres queridos y de personas que me entiendan. Juntos, podemos vencer.

Es un proceso muy difícil pero estoy decidido a luchar. No quiero que la adicción determine mi destino. Quiero tomar las riendas de mi vida y construir un futuro mejor.

La adicción puede haberme debilitado, pero no me ha vencido. A medida que avanzo en mi viaje hacia la recuperación, aprendo a perdonarme a mí mismo y a encontrar la fuerza para seguir adelante.

Mi historia no termina aquí.

Chocolate y Cafe

Como se puede expresar la delicia tan divina de mesclar una taza de cafe con un buen chocolate. Un sueño, un poema, conquista paladares, es un vicio.

Si un vicio eso es, algo que produce lo mismo que una droga, placer. Dulce amada y odiada dopamina, siento que mi cuerpo lo pide en las mañanas en la tarde y en la noche, siento ansiedad al saber que voy a tomar mi cafe pero no se calma ¿por que?, porque le falta el chocolate, el infaltable, el que le da el toque final, la mescla perfecta.

Dichosa perdicion, siempre caigo en tentacion. Nada puede ser mejor!

«Era para uso personal», «Ladron!»

Mas de alguna vez me vi esa situacion. No me quiero refugiar en mi adiccion a la cocaina, ya que muchas veces no estuve drogado, aunque siempre fue para eso. Muchas veces me pillaron con varios gramos encima pero yo siempre decia que era para mi uso personal, y era verdad, aca en chile por eso te llevan detenido pero yo siempre tuve la suerte de que me dejaran ir por familiares militares que tengo, el problema esque eran 5 gramos o mas y las terminaba «cortando» para verder y comprar mas.

Cuando no tenia forma de comprar y ya estaba con la ansiedad encima solo pensaba en que podia vender para saciar la ansiedad, algo que nadie note en la casa, en el trabajo, en alguna tienda, pasar desapersivido pero si sacas un televisor de la casa lo notan, si vendes tu celular tambien lo notan.

— «Ladron!» me dijo mamá, «si no logras que el psiquiatra ahora que te vea te interne para que te desintoxiques, tienes que irte de aqui»

No es primera vez que me lo dice, pero cada vez que me lo dice se siente igual de mal. Yo la amo y aunque no paresca hago lo que puedo pero se que puedo mas mi hermano mayor paso por lo mismo y con pasta base y la dejo de un dia para otro, ahora es un gran militar, yo estudio farmacia, gracias a que me gusta eso eh podido estudiar y gratis por una beca del gobierno soy drogadicto pero aun me da la cabeza para estudiar y si me da para eso me debe dar para dejar la droga. Eh probado muchas drogas pero la que me destruyo la vida fue la cocaina.

Maldita droga, la adiccion siempre estara ahi pero no significa pero me deba controlar.

Muerte

2 veces intente suicidarme, pense que ni la muerte me queria, consumi drogas tengo depresion y ansiedad, sueño que peleo, que muero, que me drogo y tengo sexo en prostibulos mi mente aun esta en el pasado pero mi presente es otro. Me veo con esperanza, veo un futuro donde ya no deseo mas drogas, ya no deseo mas peleas.

Estudio tecnico en farmacia, no eh dejado las drogas, solo que ya no consumo ilegales ahora las analizo desde otra perspectiva, quiero entender que me hacia tan impulsivo.

Empece buscando la cura de la depresion que yo sabia que cargaba, pero nunca fui a un psicologo hasta ese momento busque mariguana, cocaina, extasis, hongos, lsd, tussi, etc. y sin darme cuenta me volvi dependiente no era yo sin drogas.

Trabajaba para consumir, nisiquiera comia, no dormia y mas me undia en mi depresion. con el tiempo deje lo que mas pude pero nunca pude dejar la cocaina que me hacia sentir bien, me daba energia, me quitaba la pena y lo mas importante me daba coraje para enfrentar la vida porque las ganas de quitarme la vida ya las tenia desde hace un buen rato hasta que un dia lo intente con pastillas y un monton de cocaina pero me atraparon porque empece a convulsionar, la segunda vez lo mismo pero mas intenso y en recuperacion con psiquiatras y psicologos me hicieron darme cuenta del problema.

Tape un problema con otro problema y eso casi me cuesta la vida.

Quiero aprender, disfrutar de mi familia y sobre todo quiero vivir.

Drogas

Amo las drogas. Que rico es drogarse ir de fiesta y pasarlo tan bien con desconocidos que te tratan como un miembro de su familia. Pero cuando las luces se prenden y la fiesta se acaba es cuando vemos las verdaderas consecuencias de lo que hacemos, del descontrol, del impulso…

Amo las drogas y abuse mucho tiempo de ellas, me diverti mucho y llore mucho, me dieron alegria y me destruyeron la vida, pero las amo, son una parte importante en mi vida y no lo puedo negar porque aceptarlo es lo principal para cambiar de perspectiva.

Estudio tecnico en farmacia para entenderlas desde la molecula hasta su actividad en nuestro sistema nervioso central. Trato de no abusar de ellas aunque tomo muchos medicamentos, ahora recetados por medicos profesionales para tratar el control de impulsos por adiccion y depresion.

«La dosis hace al veneno» – Paracelso

Mi dia ideal

Me levanto a las 5 am. lo primero que hago es ejercitar, me tomo mis pastillas para la depresion y control de impulso (por mi problema de adiccion), me tomo una taza de cafe, obviamente sin azucar porque hace muy mal, desayuno y me voy a trabajar.

En el trabajo a las 7 am. prendo las luces y abro las oficinas, ya que soy el encargado de eso, antes de que todos llegen, y luego me sirvo una taza de cafe y leo un poco.

Ya siendo las 9 am. empiezan a llegar todos asique me sirvo una taza de cafe para estar atento en mis deberes, pero esta vez bien cargada asi me concentro mas.

10 am. me pongo ansioso porque empieza a llegar el publico y debo estar atento al ingreso de cada persona y cada estudiante de la universidad, asique me preparo un cafe para calmarme.

11 am. siempre a la misma hora me dan ganas de ir al baño pero antes me preparo un cafe para que cuando llege este mas reposado ya que asi es mas rico.

A las 12 del medio dia llega mi compañero a relevarme para ir a mi colacion pero nunca llevo comida, mientras otros fuman yo solo salgo y me tomo un cafe bien cargado bajo una sombrita afuera de la universidad nunca me ah gustado fumar… cigarro.

1 de la tarde ya me da sueño asique me tomo un cafe cargado para despertar.

2 pm. estoy ansioso por salir del trabajo me hago un cafe y comienzo a caminar como loco de un lado a otro.

3 pm por fin salgo del trabajo y me voy rapido a mi casa porque debo estudiar ya que estoy matriculado en la misma universidad en la que trabajo pero hoy es sabado solo llego a mi casa y me preparo un cafe para relajarme y estudiar tranquilo.

Duermo un poco, ya son las 5pm. lo primero que hago al levantarme es prepararme un cafe y leer, me encanta leer sobre drogas o sobre adiccion.

Me ducho escuchando algun podcast sobre algo interesante y luego de eso el infaltable cafe.

Mucho cafe, lectura y trabajo ese es mi dia ideal

La Vida

Mas de 120 pastillas psiquiatricas fue lo que me tome el 4 de marzo del año 2024 para terminar con mi vida porque estaba cansado, desperte 1 mes despues con tubos y maquinas conectadas a mi cuerpo, pensando: «mierda, me pillaron». Sin poder hablar, ni caminar, el cuerpo entero atrofiado y las cuerdas bocales igual, por los tubos que tenia para respirar, 1 mes mas de recuperacion en el hospital para poder retomar el habla, poder comer solo otra vez y poder caminar despues de eso me derivaron al psiquiatrico por «depresion severa», pero nadie entendia porque lo habia hecho mis compañeros de «prision» me cuestionaban mucho me contaban sus historias y decian que yo estaba bien, yo siempre riendo y bromeando hablaba con todos hasta con los que nadie hablaba, era muy sociable y «alegre».

— Hay gente que de verdad nesecita estar aqui — Me decian mis compañeros — y tu ocupas su lugar.

— Tu romantizas la muerte — Me dijo la psiquiatra.

Pero otra historia fue con el resto de personas las enfermeras, el Dany el unico enfermero y las tecnico de enfermeria todas geniales, la terapeuta ocupacional la asistente social que me ayudo a conectarme con mi hermano mayor que no hablabamos hace años, y el psicologo que fue la persona que mas me entendio el unico que realmente me vio y supo que decirme, fueron cosas que al principio no me gustaron, pero que tenia razon y las acepte.

Pero aunque la terapia comenzaba a funcionar y los farmacos igual (que eran un monton), no me daban el alta medica porque al parecer yo era el que tenia mas peligro de recaer y si lo hacia seria la ultima.

Me quede pero me seguia sintiendo cansado. Pase mi cumpleaños numero 30 alli y fue bonito me dejaron hablar con mis hijas y lo entendi.

Yo me sentia menos, un estorbo, poco util, poco hombre, poco amigo y poco padre, sentia que todo estaria mejor sin mi y sentia que todos se burlaban de mi que tenia que ser amable, sociable, productivo y alegre, porque buscaban cada detalle en mi para burlarse en secreto cada persona nueva que llegaba era una persona que mandaban a burlarse especificamente de mi. Paranoia.

Y deje de finjir, porque no era menos padre, mis hijas me amaban porque eran mis hijas y simplemente por eso. Era verdad la gente me criticaba pero porque no me conocian solo veian lo que yo queria que vieran y que estaba bien la verdad siento que hice muchos amigos, aunque no guarde sus contactos porque no nos dejaban tener celulares ni lapices sin supervision y menos a un suicida.

Lucho con mi mente y sigo en terapia pero me siento mejor ya no estoy cansado de la vida, tengo 2 grandes motivos por los cuales vivir.

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar