Mamá

mentiras y más mentiras. Para ella que me creía todo, le pedí plata muchas veces prestada para cuentas que nunca existieron y ella sin saber me ayudó en todo momento.

Cuando estuve en mi peor momento ella estuvo para mí al recibirme en su casa y aunque no entendía lo que me pasaba me ayudó. Me daba comida y un techo y yo le seguía mintiendo.

mi madre es viejita y es un amor de persona, pero en cambio yo, soy un maldito. Mentiroso, drogadicto y ladron.

Llege al punto de sacarle cosas de la casa para consumir y con eso descubrió todo. Que yo era un drogadicto y siempre le mentí.

Pero aún así se quedó conmigo me busco ayuda profesional, que yo en un principio no acepte pero me vi en un punto donde no pude seguir mintiendo y acepte la ayuda. Al principio reacio pero con el tiempo, fui aprendiendo y entendiendo el tratamiento.

Si no fuera por mi madre yo no estaría hoy donde estoy. La amo y le debo mucho.

Hermano

Empezaba la noche y yo leía un poco, ya era tarde. Empece a pensar lo que hacía a esa misma hora antes de la rehabilitación. Comencé a tiritar y pensar en lo que hacía y como me sentía con la coca, no lo podía sacar de mi cabeza. Intenté ejercitar pero al mismo tiempo pensaba quien me podía fiar una.

— sería solo esta vez.

— ahora lo puedo controlar.

Pensaba mientras trataba de hacer lagartijas.

Así que tome la decisión y hablé con mi hermano. Hablamos largo rato y me tranquilizó.

Era un craving y lo pude controlar gracias a mi hermano.

Él es mi persona de más confianza y le agradezco mucho todo el apoyo que me a dado durante todos estos años.

Aunque no ah sido fácil, él me a tenido mucha paciencia y comprensión.

Yo como un maldito le he vendido muchas cosas, que le eran de mucho valor sentimental. No me importaba antes, pero como decian mis terapeutas «tengo muchas facturas que pagar todavía» y con mi hermano es quien más me importa pagar. No le volveré a fallar así de nuevo.

Llevo en mi un sentimiento fiel y donde quiera que nos lleve la vida estaré para él.

Un deseo irrefrenable

«El craving es un deseo intenso, urgente y difícil de controlar de consumir una sustancia o realizar una conducta adictiva. Las personas lo describen como una presión interna que parece difícil de ignorar, incluso meses o años después de la abstinencia.

A nivel corporal, puede sentirse como:

  • aumento del ritmo cardíaco
  • tensión muscular
  • sudoración
  • presión en el pecho
  • nudo en el estómago
  • inquietud o temblores

A nivel mental aparecen pensamientos intrusivos como “solo esta vez”, “lo necesito”, “puedo controlarlo”, así como una idealización del consumo y distorsiones cognitivas que buscan justificar la conducta.
Emocionalmente puede acompañarse de ansiedad, irritabilidad, frustración, tristeza, vacío o incluso euforia.

El craving no surge por falta de fuerza de voluntad, sino por asociaciones aprendidas entre estímulos y la sensación de alivio o placer que antes generaba el consumo.»(https://recoveryct.es/que-es-el-craving/)

Segun Adictalia.es existen patrones neuronales que llevan a las personas con adicción a sentir un deseo irrefrenable de consumir.

La dopamina es la molécula del deseo. Por ejemplo, al comer una manzana, la dopamina graba en el circuito de información que esa conducta le produjo una sensación placentera, de satisfacción y por lo tanto es «necesaria». Gracias a eso la persona sentirá deseo de comer.

Las drogas o hábitos compulsivos estimulan esa molécula de forma artificial y inclusive otras más cómo por ejemplo la serotonina o noradrenalina.

La dopamina ayuda a grabar en el cerebro la idea de que esa sustancia o ese hábito son extremadamente importantes. Por eso, incluso mucho tiempo después de dejar de consumir, un olor, un lugar o una emoción pueden despertar el craving, que suelen durar entre 15 a 30 minutos, aunque a veces más, o en oleadas si la persona sigue expandiéndose a desencadenantes.

Elegir

Dicen que la vida está llena de decisiones.

Elegir una carrera. Elegir una pareja. Elegir un trabajo estable. Elegir comer sano, dormir ocho horas y ahorrar para la jubilación.

Yo elegí otra cosa.

Elegí despertarme preguntando cuánto dinero me quedaba antes de preguntarme qué día era. Elegí conocer todos los cajeros automáticos de la ciudad y ninguno de los parques. Elegí caminar kilómetros para conseguir una bolsa, pero que me diera pereza cruzar la calle para comprar pan.

La cocaína no llegó con música épica ni con una voz diabólica susurrándome al oído. Llegó como llegan casi todas las malas decisiones: pareciendo una buena idea.

Una raya para conversar más. Otra para seguir despierto. Otra porque sí. Otra porque ya daba lo mismo.

Después descubrí que la droga no te roba la vida de golpe. Te la va cobrando en cuotas.

Primero desaparecen los fines de semana.

Luego los amigos que no consumen.

Después la familia deja de creer en tus promesas.

Y un día te das cuenta de que llevas meses sobreviviendo en lugar de vivir.

Lo peor es que el cerebro aprende a negociar contigo.

—Solo hoy.

—Solo un poco.

—Mañana empiezo de nuevo.

El cerebro es un excelente abogado cuando quiere defender lo indefendible.

Hasta que un día te miras al espejo.

No ves a un monstruo.

Ves a alguien cansado.

Y a veces eso duele más.

Porque los monstruos dan miedo.

Las personas cansadas todavía recuerdan quiénes eran antes.

Leer

La lectura es una herramienta muy importante para la vida, pero la gente no sabe hacerlo bien. No tienen comprensión lectora.

Además que ayuda a escribir bien, con mejor redacción y un buen vocabulario.

Leer abre un mundo mágico frente a nosotros, de aventuras, intrigas y mucha fantasía.

Yo admito que no soy un buen escritor y que me falta mucho por leer. La excelencia en esto debería ser lo primero en el colegio, pero falta mucho para eso. Además para la vida cotidiana es muy útil.

Es increíble leer algo y notar los detalles del escritor, su forma de explicar las cosas, su manera de pensar y emocionarse por lo que expresa.

No consumas esa

Esa que por curiosidad probaste de joven y te dio algo que querías: «confianza»

Te prometió libertad y te ordeno obediencia

Mi más grave error, que me llevo a una vida que por consumir mentí y engañe.

Primero era un adicto funcional, trabajaba, pagaba mis cuentas y tenía una familia. Hasta que empece a sobre pasar más límites aun, cómo una bola de nieve. Empece consumir en el trabajo y en mi casa cuando estaba solo. Pero seguía respondiendo en el trabajo, entonces trabajaba más para consumir más, me juntaba con los traficantes solo para que me dieran. Cuando me di cuenta de lo que estaba haciendo, me encontré vendiendo una tele de la casa de mi mama.

Ahora no puedo decir que lo deje. Llevo meses sin consumir las cantidades enormes que consumía, y ahora estoy en un centro de rehabilitación.

Un día a la vez!

cada día que llevo en sobriedad, es una victoria.

Una cena con Sherlock Holmes

Era un detective brillante y también un consumidor habitual de cocaína. En la Inglaterra victoriana no era una sustancia prohibida, al contrario, muchos médicos la consideraban útil para tratar distintos males. Sin embargo, ya existían advertencias sobre su potencial de abuso.

Mientras cenábamos, observé sus manos. Eran firmes, precisas, las mismas que habían descubierto asesinos donde la policía solo veía accidentes.

—¿Nunca pensó en dejar la cocaína? —pregunté.

Holmes dejó la copa sobre la mesa.

—Mi querido amigo, la mente necesita un desafío constante. Cuando no lo encuentra, busca cualquier cosa que rompa el silencio.

No respondió como un adicto intentando justificarse. Respondió como un hombre que conocía demasiado bien sus propias debilidades.

Me pareció irónico. El detective capaz de resolver los enigmas más complejos no podía resolver el que llevaba dentro. Quizá porque algunos casos no se resuelven con lógica, sino con una batalla diaria contra uno mismo.

Al despedirnos, Holmes acomodó su abrigo y sonrió.

—Todos tenemos un misterio sin resolver. El mío siempre vuelve a tocar la puerta.

Cómo decora la casa un adicto

Ollas sin lavar y platos con restos de comida, ropa por todos lados y la cama sin hacer. Era un desastre.

Mi casa era un reflejo de mi. Yo adicto, no hacía más que consumir y pagar el arriendo de mi casa. No compraba comida porque no me daba hambre.

Ahora vivo con mi mamá porque la adiccion me había superado y pase día en la calle, no era muy diferente a mi vida en mi casa solo que me ordene más aunque suene increíble el tiempo que pase en la calle me ayudó mucho a tomar conciencia de lo que yo era. Un desastre total.

Aquí deje las drogas y me siento bien con eso. Ordeno mi cama y mi pieza, me baño a diario y me afeito.

Lo básico del orden me lo dio el descuidado aspecto que lucía antes. Una cama hecha después de trabajar todo el día es valioso, es tener un lugar donde descansar y recuperarse.

Para alguien en recuperación, decorar comienza con recuperar los hábitos básicos y el respeto por el espacio que habita.

Bo’ Rai Cho

Maestro del estilo «pucho borracho», en mis momentos de juventud tuve muchas peleas con su estilo, hasta use uno de sus movimientos especiales al vomitar a mis contrincantes.

Él, un maestro de Outworld, ayuda a los protagonistas a ganar peleas, entrenando los, pero no lucha a su favor ya que al ser de Outworld en el mortal Kombat sería victoria para ellos y no para Earthrealm.

Me identifico mucho con el maestro Bo’ Rai Cho por su adicción al alcohol la cual me mantuvo por mucho tiempo atrapado.

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar